Desestrésate… Propuestas para combatir el estrés

Una de las cosas que he descubierto cuándo imparto los cursos para hablar en público, cuando hago talleres de desarrollo personal, o también en la consulta, es que, bien sea por educación, por experiencias o por el tipo de sociedad en la que vivimos, tenemos una gran tendencia hacia el estrés. Y ese es uno de nuestros más grandes enemigos, porque estamos tan acostumbrados a él, que en ocasiones no le prestamos atención a los síntomas del estrés. Y, eso, es muy peligroso…

El estrés agudo a corto dispara dos hormonas: el cortisol y la adrenalina. Esas dos hormonas son las encargadas de generar un estado de activación ante una amenaza, y nos deja solo tres opciones, quedarte totalmente paralizado, salir huyendo o luchar. Estas tres opciones son las más ancestrales de nuestro cerebro, y son claves de nuestra supervivencia. El problema es que están desarrolladas para librarnos de los depredadores y, salvo que demos una conferencia o realicemos nuestras actividades en un entorno como en “The Walking Dead”, rodeados de zombis, no tienen mucho sentido en la mayor parte de los casos…

El estrés aumenta nuestra frecuencia cardíaca, retarda la digestión, retirando parte de la sangre del sistema digestivo y trasladándola hacia nuestras extremidades, la respiración se acelera y se acorta el recorrido de nuestro diafragma, creando con ello el círculo de realimentación del estrés. El cuerpo actúa como tiene que actuar en los momentos de alta tensión, tanto si nos persigue un tigre Dientes de Sable, o un tren viene directo hacia nosotros en un paso a nivel. Debemos actuar y actuar con rapidez, y ese mecanismo es el que nos ayuda, es automático y tan rápido que tenemos poco que hacer a nivel consciente, ¡en ese momento!

El problema es que llevamos ese estrés con nosotros más tiempo del que necesitamos y, lo que es peor, en circunstancias donde no lo necesitamos, y eso nos causa tensión crónica y, a largo plazo ejerce efectos perniciosos sobre el cuerpo y nuestra salud. Aunque hay varios tipos de estrés, suele tener que ver con nuestras percepciones. Nos preocupamos, o estresamos, por las cuentas de fin de mes, por los hijos, por el futuro, por nuestras relaciones. Y como resultado, nuestro sistema nervioso simpático (el responsable de que se disparen los mecanismos de lucha o huida) permanece activado y no somos capaces de relajarnos lo suficiente como para que nuestro sistema parasimpático (el encargado de mantenernos calmados y relajados) pueda activarse y tomar el control de nuestro cuerpo. Cuando estamos bajo el influjo de nuestro sistema parasimpático, nuestro cuerpo puede digerir de forma más sana y eficaz, repararse de forma más rápida, desintoxicarse y desplegar una mejora sustancial de nuestro sistema de auto-sanación, simplemente, porque no está utilizando toda la energía para defenderse de las amenazas que le han activado.

El gran problema a la hora de combatir el estrés es que, tanto el estrés percibido como el real, tienen el mismo efecto sobre nuestra salud, así que nos quedamos en un estado constante de alerta y tensión, que a largo plazo, puede llevarnos a una gran cantidad de problemas, como la fatiga adrenal, el aumento de peso, problemas respiratorios o muscularas y un sistema inmunitarios debilitado, que propiciará que las infecciones nos afecten con mayor facilidad.

¿Y cómo lo solucionamos? Bueno, en la sociedad actual, la fórmula más frecuente para librarse del estrés es sentarse delante de una pantalla, ya sea un televisor, ordenador, un teléfono móvil o una consola portátil, durante unas cuantas horas y entretenerse. Si hacemos esto como entretenimiento ocasional, está bien, pero, reconozcámoslo, terminamos por pasar más tiempo mirando una pantalla que haciendo otras cosas, incluso robándonos horas de sueño, que genera más estrés. Tratamiento equivocado, pues, al final, aquello que se supone que hacemos para librarnos del estrés, sólo agrega más tensión y más estrés a nuestro cuerpo, de forma que no cerramos correctamente el ciclo de realimentación.

Entonces, ¿qué deberíamos hacer para librarnos del estrés de forma sana y productiva? Vamos a ello. Te voy a proponer algunas cosas que no tienen nada que ver con la tecnología. Y aquí quiero que recordarte que la base del problema no tiene nada que ver con tecnología, tiene que ver con leones, tigres y esas cosas…

Propuesta Uno. – En vez de instalarte delante de un aparato electrónico, que también te perjudica electromagnéticamente, dedícate a dar un paseo de 20 ó 30 minutos. No hace falta que te des una caminata enorme o vayas casi corriendo, un paseo tranquilo es perfecto, sin prisas.

Propuesta Dos.- Medita durante un rato. Cambia tu percepción de las cosas a través unos minutos diarios de meditación. Inclúyelo en tus rituales del día. Puedes hacerlo por el simple disfrute, pero al hacerlo, también se trata de reconectarse con uno mismo, o con la Naturaleza. Cuando llegues a casa, establece como una prioridad para apagar todos los aparatos durante un rato, totalmente de dedicado a tu propia esencia. A veces es suficiente sentarte y estar en penumbra sin hacer nada. Y el regalo de ese tiempo contigo mismo puede ser una de las cosas más saludables que te puedas regalar y hacer por ti mismo. (Vale, aquí hago una pequeña concesión a ciertos aparatitos…)

Propuesta Tres.- Aprender algunas técnicas de respiración que le traerán calma, y además aumentarán la activación de tu sistema parasimpático, mejorando tu estado. Te propongo que tomes una profunda y lenta respiración, inhalando mientras cuentas 4, manteniendo a la cuenta de 4, y exhalando mientras cuentas 6. Repítelo por lo menos 5 veces, es decir, 5 ciclos de respiraciones. Hacer esto dos veces al día para empezar, e ir aumentando a partir de ahí. Bien puedes añadir más repeticiones, o bien puedes aumentar la frecuencia durante el día.

Propuesta Cuatro.- Relájate. Aprende algunas técnicas de relajación básica. Una vez las hayas establecido en tu rutina diaria, tendrás un efecto acumulativo de sus beneficios.

Propuesta Cinco.- Reír y sonreír. Puedes utilizar las medicinas más baratas del mundo, la sonrisa y la risa. Intenta reírte delante del espejo o escuchar algo divertido. Practica riendo por tu cuenta y déjate de bobadas, seguro que hay un montón de cosas en tu vida que te han hecho gracia, y que te llevan a una evocación divertida cuando las recuerdas. Sonreír, incluso de forma forzada, ayuda a reducir el nivel de cortisol y adrenalina, y aumenta la liberación de endorfinas, que mejoran tu salud.

Propuesta Seis.- A jugar. Si tienes niños pequeños con los que puedas jugar, disfruta de ellos, si tienes una mascota, dedícate a jugar con ella sin otra interrupción. Juega, solo o en compañía de otros, pero salta, brinca, baila, canta. Olvídate de la vergüenza o del ridículo, simplemente vuelve a dejar salir al niño que llevas dentro y disfruta, ¡te lo mereces!

Propuesta Siete.- Regálate un rato de soledad. Sí, dedícate un tiempo diario para ti, sin otras personas, sin obligaciones. Imagina que vas a reencontrarte con un viejo amigo.

En pocas palabras disfruta, pero hazlo a la vieja usanza, sin cachivaches…

Y tú, ¿qué propones para librarte del estrés?

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