Hipnosis, conceptos básicos de trabajo

Fenomenos-cerebrales-en-la-hipnosisVamos a repasar algunos conceptos básicos de la hipnosis, alguno de sus mecanismos, y los efectos del uso analgésico de la hipnosis, y también, sus limitaciones.

En primer lugar, vamos a desgranar algunos fenómenos que están presentes en la hipnosis: la abstracción, la disociación y la sugestionabilidad, que son tres de los fenómenos más evidentes.

A través de la abstracción, la persona hipnotizada, entra en un nivel en el cual la percepción ordinaria se ve distorsionada, además, la capacidad de imaginar se ve aumentada y eso nos lleva poder crear una experiencia abstracta en la cual está implicado todo el cerebro. Aquellas personas que tienen más facilidad natural para la abstracción, son pacientes más receptivos a este estado, siendo mucho más sencillo su tránsito al trance hipnótico. ¿Quiere decir eso que las personas que no tienen facilidad de abstracción no pueden entrar en trance? Por supuesto que no. Con esas personas habrá que realizar las inducciones de otra manera, nada más, ya que, partiendo de la base de que el estado hipnótico es un estado natural, cualquier persona puede entrar en dicho estado.

La disociación es la separación entre la persona y el entorno, por ejemplo, recordar suceso de nuestro pasado, es similar al estado de un sueño, en el que la persona ve lo que sucede desde fuera, no teniendo conciencia de que es parte del suceso, sino solamente un mero observador. También se puede llegar a tener una percepción doble, teniendo al mismo tiempo, las sensaciones sobre lo que está sucediendo en la imagen, tomando entonces una doble perspectiva, asociada y, al mismo tiempo, desapegada del suceso. Esto, en el tratamiento del dolor, así como con problemas conductuales y asociados a recuerdos traumáticos, nos va a ser de gran ayuda. Y será, gracias al tercer punto, por lo que podremos dirigir el foco de atención de lo que yo llamo “conciencia inconsciente”, hacia la remodelación de la experiencia sensorial y la modificación del recuerdo, tanto a nivel cognitivo como físico, llevando dicha “conciencia inconsciente” incluso a nivel muscular o molecular. También podemos generar disociación de la identidad de la persona durante el tratamiento, para poder aplicar el conocimiento inconsciente del paciente sobre sí mismo, de forma que aporte, como una tercera persona, información sobre causas desencadenantes del dolor o la conducta a trabajar y que, de forma asociada, no sería capaz de poner sobre la mesa. Entre esta información, la más importante, según la Programación Neurolingüística, la intención positiva de la conducta que genera la situación, entendiendo por conducta, ya sea el dolor, el miedo a una relación, o la imposibilidad de llevar a cabo una tarea o acción, así como otras limitaciones a nivel vital.

La sugestionabilidad es la capacidad que tiene la persona para adaptarse a las sugerencias e instrucciones que el hipnoterapeuta hace durante la sesión de hipnosis. Esto, contrariamente a lo que públicamente se piensa, no significa que la persona haya perdido la voluntad y esté en manos del hipnoterapeuta. Significa que el sujeto, a través de una inducción, permite que la mente crítica, la parte de nuestra mente que juzga y evalúa qué pasa y qué se queda fuera de la conciencia, se desconecte, por así decirlo, durante un rato. Y eso es lo que permite al paciente seguir las instrucciones del guía durante la hipnosis de forma más sencilla, pudiendo entonces acceder a niveles internos de la mente inconsciente, a partes de la memoria profunda y a los esquemas de los sucesos y asociaciones que allí se guardan. A nivel consciente, acceder a estos “almacenes”, sería imposible. Además, el paciente, a menos que el terapeuta haga una sugerencia concreta de amnesia, recordará todo aquello que es relevante de la sesión. Y también hay que resaltar, respecto a la voluntad, que nadie hará nunca algo que vaya en contra de sus Valores más profundos, siendo esto una salvaguarda para la Identidad de la persona.

Hay también diversos grados de cada uno de los puntos anteriores, que deberíamos de tener en cuenta, ya que, según la intervención que vayamos a llevar a cabo, tendremos necesidad de una mayor o menos colaboración del paciente. Estos tres fenómenos son los que nos permiten la intervención y debemos estar siempre atentos a las variaciones en cada momento de la sesión, para poder reconducir la misma en caso de que alguno de los parámetros quede comprometido.

Son, pues, estos tres puntos los que, según mi criterio, debemos tratar de equilibrar para que la sesión fluya y sea provechosa y sanadora, para el paciente y para el terapeuta. Y hay tres importantes referencias que debemos tener siempre, siempre, con nuestros pacientes: respeto, protección y cariño. Entendiendo estos dos últimos puntos: como protección, mantener la integridad moral y la identidad de la persona a salvo, y como cariño, mostrar siempre un trato amable y cercano, que haga que la persona se sienta apreciada y segura.

Por cierto, ¿conoces la nueva sección de Bienestar?

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